Analizan la evolución natural de los directivos de comunicación hacia el ámbito de los Asuntos Públicos

Acaba de presentarse el informe titulado Corporate Affairs: una evolución natural del rol del dircom, elaborado para la Asociacion de Directivos de Comunicacion y por la consultora NITID, que plantea una reflexión estratégica sobre la transformación que está experimentando la función de comunicación corporativa en las organizaciones, y sostiene que el entorno empresarial actual marcado por una creciente presión regulatoria, la fragmentación de los centros de poder, la aceleración del ciclo informativo y una mayor exigencia social hacia las empresas, ha impulsado la consolidación de los Corporate Affairs.

 

Lejos de tratarse de una moda organizativa, el informe defiende que esta evolución responde a una necesidad estructural de las compañías de gestionar de manera integrada su relación con el entorno político, social y regulatorio; y en este nuevo contexto, el director de comunicación emerge como la figura mejor posicionada para liderar esta transformación.

El informe subraya que la función de Corporate Affairs no supone una ruptura con el rol tradicional del director de comunicación, sino una ampliación natural de su perímetro de actuación, de manera que a la gestión de la reputación y la comunicación se suman ahora ámbitos como los asuntos públicos, la sostenibilidad, la inteligencia regulatoria o la interlocución institucional.

De hecho, según el estudio, más del 50 % de los miembros de directivos de comunicacion ya incorporan responsabilidades de asuntos públicos dentro de su función, lo que confirma la convergencia progresiva de estas áreas bajo un liderazgo estratégico común.

El informe destaca además que la creciente complejidad del entorno obliga a las empresas a desarrollar sistemas avanzados de inteligencia contextual. En este escenario, los Corporate Affairs actúan como un auténtico “radar anticipatorio”, capaz de traducir la complejidad política, social y legislativa en información relevante para la toma de decisiones de la alta dirección.

La gestión del riesgo político y regulatorio se convierte así en uno de los ejes centrales de la función, y sectores tradicionalmente regulados, como la energía o el financiero, ya operan bajo esta lógica, aunque la tendencia se está extendiendo ya a ámbitos como la tecnología, la logística o la alimentación, donde las decisiones normativas tienen un impacto creciente en la competitividad empresarial.

Otra de las conclusiones relevantes de este estudio se basa en el cambio en la arquitectura organizativa de estas funciones, de manera que en muchas compañías se están consolidando modelos integrados en los que comunicación, asuntos públicos, sostenibilidad y reputación se agrupan bajo una misma dirección de Corporate Affairs, con reporte directo al CEO o al comité ejecutivo.

Este cambio refleja el peso estratégico creciente de la función, ya que según el informe, el 84 % de los responsables de Corporate Affairs en el ámbito internacional ya reporta a la alta dirección.

Más allá del organigrama, lo verdaderamente relevante es la capacidad de estas áreas para conectar los activos intangibles de la organización con la estrategia del negocio.

El estudio también subraya la evolución de las relaciones institucionales, que han pasado de un enfoque principalmente protocolario a convertirse en una herramienta estratégica de posicionamiento corporativo, y todo en un entorno donde el mapa de influencia se ha ampliado incorporando ONG, think tanks, plataformas ciudadanas o líderes de opinión digitales, y donde las compañías necesitan construir narrativas coherentes con su propósito y gestionarlas con inteligencia política y sensibilidad social.

En este contexto, el directivo de comunicacion o responsable de Corporate Affairs actúa como un verdadero arquitecto de legitimidad institucional, coordinando la interlocución con los distintos actores y asegurando la coherencia entre discurso corporativo y acción empresarial.

Esta evolución también exige un nuevo perfil profesional, y en este punto, el informe describe al líder de Corporate Affairs como un perfil híbrido, con visión estratégica, capacidad analítica y habilidades relacionales avanzadas, cuya función consiste en interpretar el entorno, anticipar tendencias regulatorias o reputacionales y trasladar esa información a la alta dirección para facilitar decisiones informadas. De esta manera, más que en un gestor de comunicación, se convierte en un asesor estratégico del CEO, capaz de alinear los intangibles de la organización con los objetivos de negocio y con las expectativas de la sociedad.

El informe concluye que los Corporate Affairs se están consolidando como un activo directo de competitividad empresarial; y al contar con la capacidad de anticipar riesgos, construir legitimidad institucional y gestionar de manera integrada la reputación, la sostenibilidad y las relaciones públicas se convierte en un factor decisivo para la estabilidad y el posicionamiento de las organizaciones.

En este nuevo escenario, el director de comunicacion ya no es solo el responsable de comunicar lo que hace la empresa, sino el profesional encargado de conectar estratégicamente la empresa con su entorno y de garantizar que esa relación se base en la confianza, la coherencia y la legitimidad.

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