Concluyen que la creatividad es clave para conectar con las audiencias, reforzando el papel estratégico de la comunicación

En un momento de disrupción digital que coincide con que nunca habíamos estado más conectados y con que las marcas disponen de infinitas herramientas para llegar a sus públicos, captar el interés de la audiencia resulta cada vez más difícil, en un contexto en el que el 92,5 % de la población española utiliza diariamente Internet y el 97,4 % de los hogares dispone de conexión, aunque el 60 % de los usuarios no considera útil ni relevante la publicidad en redes sociales y solo el 25 % de los consumidores recuerda alguna colaboración entre marcas y creadores de contenido.

 

En este contexto, reducir la distancia entre la capacidad de llegar a las personas y la posibilidad real de interesarlas constituye uno de los grandes desafíos de la comunicación, y de eso es justo de lo que se ha hablado en la jornada titulada «De captar la atención a crear valor. Nuevas formas de conectar con las audiencias en el entorno digital», organizada por Dircom Aragón.

Álvaro Brandau, Head of Growth & Estrategia en Avante, ha protagonizado el encuentro con una ponencia en la que ha analizado los profundos cambios que está experimentando el ecosistema digital y los retos que afrontan las empresas para conectar con unas audiencias cada vez más fragmentadas y exigentes.

Una de las principales conclusiones es que ya no basta con diferenciarse, conseguir visibilidad o generar contenidos interesantes, sino que las marcas necesitan conectar con sus audiencias; al tiempo que los consumidores disponen de una oferta prácticamente ilimitada de información, entretenimiento y propuestas comerciales, por lo que son cada vez más selectivos a la hora de decidir a quién prestan atención.

Ante este escenario, la creatividad adquiere un papel fundamental para desarrollar contenidos relevantes, útiles y capaces de establecer relaciones duraderas con los públicos, de manera que mientras las visualizaciones en redes sociales han crecido un 17 % y las comunidades de seguidores de las marcas han aumentado un 24 %, las interacciones generales han descendido un 16 % y los contenidos compartidos orgánicamente por los usuarios se han reducido un 23 %, un contexto que obliga a revisar las estrategias digitales y a sustituir la búsqueda indiscriminada de impactos por propuestas que respondan a los intereses y necesidades reales de las audiencias.

Otro de los tratados en el encuentro ha sido la creciente integración de los departamentos de marketing y comunicación, dos funciones cada vez más vinculadas en la estrategia empresarial. Así las cosas, la fragmentación de los medios, la multiplicación de plataformas y los nuevos hábitos de consumo hacen necesario superar la planificación independiente de canales para avanzar hacia ecosistemas integrados, capaces de ofrecer experiencias coherentes a lo largo de toda la relación entre las marcas y sus públicos.

Se trata de una evolución que exige conocer no solo quiénes son los públicos, sino también cómo se comportan, qué les interesa y en qué momentos están dispuestos a relacionarse con una marca. En este proceso, los datos, la tecnología y la inteligencia artificial abren nuevas posibilidades para comprender a las audiencias, personalizar los mensajes y mejorar la eficacia de las campañas. Con todo, su aplicación debe ir acompañada de criterio estratégico, creatividad y conocimiento del consumidor, cuyo objetivo no es únicamente incorporar herramientas tecnológicas, sino utilizarlas para construir una comunicación más relevante y cercana.

La jornada también ha abordado la necesidad de medir la contribución de la comunicación a los objetivos empresariales; y más allá de los indicadores tradicionales como la cobertura, las impresiones o el número de seguidores, las nuevas estrategias digitales permiten analizar aspectos como el recuerdo de marca, la percepción de calidad, la consideración de compra, la conversión y la generación de oportunidades de negocio.

El encuentro ha puesto de manifiesto el creciente valor estratégico del marketing y la comunicación en las empresas, en un entorno en el que la tecnología multiplica las posibilidades de llegar a las personas, pero donde la creatividad, la relevancia de los contenidos y la capacidad de generar confianza siguen siendo decisivas para conseguir su atención y establecer relaciones duraderas.

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