OnePlus prescinde de Daniel González como director de comunicación y marketing en España, por su "gestión caótica" y "favoritismo"

La firma de teléfonos móviles OnePlus ha despedido a Daniel González como director de comunicación y marketing en España, apenas un año y medio después de su contratación, y tras una polémica por haber sido, con tan solo 24 años, Youtuber en un canal de Apple.

 

Cuenta el digital especializado ADSL Zone, que en el competitivo mundo de la tecnología, donde cada detalle cuenta, resulta difícil entender cómo una compañía del calibre de OnePlus fichó en su momento como director de marketing y comunicación a un chico de 24 años que lo único que había hecho era crear un canal de Youtube para hablar de Apple.

Ahora, año y medio después, la empresa lo ha fulminado tras una "gestión caótica" y llena de "favoritismos" con sus amigos. Y es que segú los que conocen el caso, su reciente despido no solo era previsible, sino necesario, ya que durante aproximadamente un año y medio, la estrategia de comunicación de la compañía ha estado marcada por decisiones cuestionables que, lejos de fortalecer a OnePlus, parecían responder más a intereses personales que corporativos.

Este joven llegó al cargo con un cero de cuota de mercado según datos de la principal consultora y se marcha con la cuota todavía peor después de haber dilapidado cientos de miles de euros en viajes, actividades al aire libre y artículos patrocinados únicamente en los medios donde el ya ex director de marketing tenía relación personal con los editores.

Cuenta ADSL Zone que lo que empieza mal termina peor, ya que Daniel González nunca ha ocultado su pasión por Apple, y en todas sus publicaciones en redes sociales aparece mostrando un iPhone cuando supuestamente es la imagen visible de una marca de teléfonos móviles que aspiraba a conquistar a parte de los clientes de la manzana mordida.

>Entre los aspectos más llamativos de su gestión destaca el uso sistemático de recursos de la empresa para beneficiar a su círculo cercano, sobre todo con viajes de prensa, una herramienta clave para posicionar productos y generar cobertura mediática de calidad, que se habían convertido en poco más que escapadas financiadas para amigos y contactos personales, en lugar de seleccionar a los principales medios, la audiencia y reputación dejaban de contar.

Esto no solo supone una mala praxis profesional, sino un desperdicio directo de inversión en marketing, en un sector donde cada lanzamiento es crucial, y en el que desperdiciar oportunidades de visibilidad es imperdonable.

Pero el problema no terminaba ahí, y ya que las campañas publicitarias, que deberían responder a datos y audiencia, parecían diseñarse bajo un criterio mucho más informal: el de la afinidad personal. Los medios y creadores de contenido cercanos a Daniel eran, presuntamente, los beneficiarios recurrentes de los artículos de branded content de OnePlus.

El resultado ha sido una comunicación inconsistente, poco repartida e ignorando a medios de comunicación con una reputación contrastada y un tráfico relevante.

Un director de comunicación no solo gestiona medios o campañas, sino que debe dar ejemplo, ya que es la cara visible de la marca; y mostrar públicamente preferencia por un producto competidor no es solo una incoherencia, sino una falta de compromiso difícil de justificar, más aún cuando se trata de alguien cuya responsabilidad era precisamente posicionar los dispositivos de OnePlus como referentes en el mercado.

La acumulación de decisiones cuestionables, la falta de profesionalidad y la desconexión con los intereses reales de la compañía han terminado pasando factura; y no ayuda la situación de la marca en España y en otros países de Europa donde la cuota de mercado confirma la dificultad de hacerse un hueco entre los colosos del sector.

Para OnePlus, este episodio deja como lección clara que la comunicación no puede ser un terreno de improvisación ni de intereses personales, sino un pilar estratégico que requiere rigor, coherencia y, sobre todo, alineación absoluta con los valores de la marca. El despido de este profesional marca un cierre abrupto y simbólico de una etapa complicada para la compañía.

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